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raksha

Rodando un videoclip en una iglesia y tortilleando.

Rodando un videoclip en una iglesia y tortilleando.

Yo y los buenos propósitos, y el pasárselos por el forramen con una constancia y tenacidad admirables, en fin.

 

Recién llegadita a la casa, sin putas ganas de hacer, nada, y encontrando la excusa perfecta: qué coño, voy a escribir un post, el del solsticio de primavera, será, porque gensanta qué perra soy, que no me llegan a 4 por año. Bueno.

 

Por aquí la vida, como siempre, de lo más interesante (por los cojones): libros, correcciones, clases, instintos asesinos para con los teutones bonsáis… la vida cmo siempre. Una cosa sí que ha sido divertida este finde pasado: mi querido hizo de cura en un videoclip para unos colegas, y la que suscribe de figuranta vil… ¡¡¡en una iglesia!!!

La jinchá a reír que nos pasamos grabando, fue memorable. La gente muy maja, los de la banda un encanto, la maquilladora una jachonda mental y la actriz principal perdida ella, la pobre, que además tuvimos que repetir tomas 80 veces, ya no por lo de los diferentes angulos, sino porque yo no sé qué coño le estaba diciendo mi legítimo del pan de misa que a la otra le dio tal ataque de risa que tuvimos que hacer descanso y todo. Pero guay.

Momento no tiene precio, cuando llaman a la puerta de la iglesia y me aparece un venerable abuelo karlsruheño (esa filóloga inventándose gentilicios como le sale de) con una Black&Decker o algo apaecido en la mano y se disculpa porque tiene que subir al piso de arriba a hacer no sé qué leches, y me pregunta muy cortésmente si estamos en medio de la misa, ya que no querría molestar. Mi respuesta: “Pero hombre de dios, esto es una iglesia, ¿qué se piensa usted?¿Que estamos rodando un video de rock o qué?” La actriz principal, a mi lado recuperándose del soponcio, estalló en carcajadas, se le corrió todo el maquillaje y yo me llevé una bronca de parte de la maquilladora que no les cuento. Pero valió la pena.

 

Poco más, el resto del sábado me lo pasé haciendo de tortillera, metida en la cocina haciendo una cantidad tal de tortilla de patatas que parecía que fueran a venir las legiones del césar a echarse las cañas en mi Jaus y después de dejar todo el edificio oliendo a fritanga, de cumple de una amiga, con escotazo vil que hizo las delicias de los invitados y a mí me supuso pasarme media noche arremetiéndome el refajo e intentando que no se me salieran los temas. Buena música, mejor compañía, y un una botella de Cacique recién traída de España (estos infieles no saben lo que es el buen ron) que hizo que a la hora de empezar se sacaran las guitarras y acabáramos cantando todo lo que se nos ocurría.

 

La resaca dominguera tampoco estuvo mal del todo. Y la conversación subsiguiente con un buen amigo mío que se quedó en casa a dormir tampoco. Tras litros de café y de cola, los dos en el sofá fumándonos lo que nos quedaba del día anterior y pareciendo los zombies de “Shaun of the dead”, hablando de nuestro (incierto) futuro en plan trascendental, de repente el señor **** se me vuelve, toma aire como para coger fuerzas y aclararme de una vez por todas todos los secretos del universo, y lo que salió de su boca, mirándome a los ojos con mirada insondable, fue “Nena, ¿tienes una aspirina?”.

 

Y es que ya no tenemos 20 años. Bueno, ni 25, qué coño. Por no tener no tenemos ni 30 ya, qué decrepitud!

PS. la foto de Campino no tiene nada ue ver con el post, no hay que buscarle las vueltas, lo pongo porque está como un queso. Y punto.

... me pareció ver un lindo gatito...

... me pareció ver un lindo gatito...

Aunque sé que no debería, no he podido resistirme. En el artículo anterior, acabado de escribir no hace todavía ni diez minutos, comentaba de mi animal de compañía favorito, y, en su honor, homenajeando el hecho de que, debido a mi falta de tiempo y a otras faltas y otros excesos que ahora no vienen a cuento, he terminado por perderlo, me gustaría contarles brevemente de él.

Si este caballero de brillante dentadura descubriera este blog alguna vez, posiblemente me apedrearía, o haría fusilar sumariamente, o me haría beber una birra calentuja sin gas o alguna otra abominación sin nombre, afortunadamente, este blog es mi secreto, y las pocas personas que alguna vez han llegado hasta aquí, o incluso me han leído, son almas a las que jamás he puesto una cara, por no habernos encontrado en el mundo físico jamás. Está bien así.

Ahora es la hora apropiada para hablarles de este hermoso animal, pues la noche es su reino, y en la noche hemos compartido conversaciones, canciones innumerables, risas, sonrisas, complicidad, deseos, sueños, confesiones…

Este animal de bello pelaje es guardián de una sonrisa que aparece y desaparece, de una dentadura y un pelaje luminosos cuyo don y peligro es guiar y perder a Alicias extraviadas en países de las maravillas a los que no llega la luz del sol; este gato de Cheshire tiene como misión llevar rayos de luz a lo más profundo de la oscuridad, con el sólo propósito de luego desaparecer dejando a las pobres Alicias sumidas en una tiniebla si acaso más impenetrable y aterradora, ya que les niega luego el brillo de sus ojos sobre las ramas de los árboles.

Pero no piensen mal de este minino, es encantador, es un encantador de serpientes que haría que corrieras hacia el precipicio con una sonrisa en los labios en pos de su carcajada de lujuriosos colores. Inteligente, leal, divertido… Es todo lo que una puede desear de un animal de compañía, de la mejor de las compañías.

Desgraciadamente, hasta los lindos gatitos amantes de la noche tienen su parte oscura, y a veces el peligro que amenaza esa parte oscura es, precisamente, el miedo a la luz. Aunque sea a la luz de la luna.

Mi hermoso gato desapareció sin dar razones ni motivos, obedeciendo, lógicamente, a su naturaleza felina.

Aún así, todavía lo recuerdo con nostalgia, y, aunque para decirle con dios me sobren los motivos, todavía echo de menos la fría calidez de su sonrisa en las noches centroeuropeas, y su verbo ágil, y su lengua afilada, y la socarronería de sus ojos, y el brillo de todo él cuando, compartiendo una copa a miles de kilómetros de distancia mientras acortábamos la noche y galopábamos hacia el alba, aullándole a la luna, se las componía siempre para dejarme la estela de una sonrisa en los labios, aunque fuera abandonándome tiritando de frío por la ausencia de su calor en mitad del camino que iba directo hacia mi perdición.

Tiempo

Hoy me he concedido un regalazo, uno de los lujos que nunca me permito: durante una hora entera me he dedicado a echarme al cuerpo una copa de mi rosado favorito mientras fumaba un pito tras otro leyendo al que para mí viene a ser dios con una pluma en la mano, el Señor Reverte. Una hora. Wow. Por mi cumple, que fue la semana pasada, porque he acabado de preparar casi todo lo que tenía para hoy, porque me ha salido así, por empezar a pensar que esta no es la vida que quiero llevar, encadenada a la pata de la mesa, por plantearme cosas, porque me salía del arco del triunfo, porque yo lo valgo, L’Oreal, porque sí, vamos…

Lo que no consigo quitarme de encima cada vez que me da por cometer una locura semejante es la sensación de culpa: ahí tengo el proyecto de libro que no consigue terminar de despegar, con la editorial a punto de colgarme del palo mayor, y yo aquí regalándome una hora de tranquilidad para mí misma. Y ahí es cuando empiezo a pensar que algo huele a podrido en Dinamarca, o en la Enzkreis, o en mi cabeza…

A veces me pregunto si no debería pasar de todo un rato, liarme la manta a la cabeza y mandar a los bonsáis, los libros, las editoriales y la madre que los was born a zurrir mierdas y dedicarme a la cría de berberechos salvajes del Amazonas o algo de eso, y conseguir un poco de tiempo, de tranquilidad, para mí… Me recuerda a Blade Runner, cuando el replicante pedía tiempo, sólo un poco más de tiempo. Y no me que me lo recuerde, me molesta que yo me recuerdo a él, pero sin haber visto los rayos gamma de Orión. De hecho lo que me jode no es no haber visto los putos rayos gamma, que, por otra parte, tampoco sabría reconocer ni aunque me cascaran en la patilla de las gafas, lo que me jode es no haber visto a mi amigos en meses, no conocer todavía a mi primo pequeño, no haber compartido una birra despacio con mi prima desde ni se sabe, no haber tenido tiempo de irme al parque con mi italiana favorita de este rincón del mundo a comentar los culos de los viandantes, llevar casi un mes con el mismo libro porque no tengo tiempo de leerlo, tener en la estantería cosa de 20 libros que todavía no he podido leer por el mismo motivos, tener a mi perra mirándome con cara de pero qué estás haciendo peazo gilipollas que no te vienes a correr conmigo y ver los colores del otoño, ir dejando pasar llamadas con amigos, con buenos amigos, con los que no hablo desde que se plegaron los Pirineos, haber dejado pasar la oportunidad de compartir unas frases en el Messenger con mi animal de compañía favorito porque quería terminar mi trabajo antes, y claro, cuando he querido ir a saludarlo ya se había retirado… Me jode no haber tenido tiempo para leer/buscar buenos relatos de vampiros, me jode más no haber tenido tiempo, ni ganas, ni cabeza, ni ná de ná para haberlos escrito yo, con la de bosquejos que tengo…

Y muchas más cosas que por falta de tiempo no puedo hacer… como escribir aquí, por ejemplo, que vale que no le interese una mierda a nadie, pero qué coño, es tiempo mío, para mí…

Bueno, vamos a dejarlo, que ya sé yo que este post no es ninguna maravilla, pero qué leches, el blog es mío y ahora mismo me apetecía quejarme de esto, aunque no vaya a conseguir ningún Pulitzer por ello.

Voy a sacar un poco de tiempo de algún sitio para irme a dormir al lado de mi humano preferido y susurrarle al oído todo lo que le quiero.

Buenas noches, buenos sueños, y buena caza.

Aquí hablamos español.

Aquí hablamos español.

No lo he podido evitar, me he encontrado con un artículo de Reverte sobre el manifiesot ése del español y he tenido que dejar un comentario, que transcribo aquí para quien le pudiera interesar.

Por cierto, el artículo se puede encontrar en http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2008/08/25/perez-reverte-lengua-estoy-harto-cagadit .

Como siempre, quitarme el sombrero delante del señor Reverte, y, como el 99% de las veces, no podía estar más de acuerdo con él.

 

Me parece enfermizo que se utilice la cuestión del idioma como arma política, me parece preocupante que en algunos sitios se les niegue a los niños la posibilidad maravillosa de crecer en un bilingüismo que les permite no sólo conocer la riqueza lingüística de dos idiomas sino también las dos culturas que esos idiomas representan, las culturas con mayúsculas, con todo lo que va asociado a ellas. Muchos de nosotros hubiéramos dado algo por tener la posibilidad de ir de mano con más de un idioma en vez de tener que dejarnos los cuernos estudiándolos. 

 

Y respecto a lo de tildar de "nacionalistas", "fascistas", o lo que sea a los que estamos orgullosos de nuestro idioma y lo utilizamos sin complejos, porque por qué carajo tendríamos que tener reparos en utilizarlo, me faltan las palabras para definirlo. Sádico. Perverso. Enfermo. Por no seguir con la lista de improperios del campo semántico de la ignorancia y la estupidez que me vienen a la cabeza.

 

Soy española y profesora de español en Alemania desde hace años, y lo que yo enseño en mis clases, y lo que hablan 450 millones de colegas lingüísticos en todo el mundo es ESPAÑOL, ni castellano ni leches. De hecho mis alumnos lo flipan cuando explico que el español se conoce con ese nombre en todo el mundo menos en España, donde se dice "castellano" por una mierda de lo políticamente correcto fatalmente entendida y peor aplicada. Luego vienen las preguntas, me preguntan que dónde están las diferencias entre "español" y "castellano", y lo único que puedo decirles es que no hay ninguna, pero que al ser el catalán, vasco, gallego, etc. lenguas que también se hablan en España, por definición son también lenguas "españolas" (adjetivo, relativo a España o a su cultura), le pique esto a quien le pique.

 

Los alemanes lo flipan y algunos, los que tienen más confianza conmigo, se atreven a decirme si no pienso que eso es una gilipollez como la copa de un pino, y que si no tenemos problemas más acuciantes de los que preocuparnos que nos dedicamos a darnos de ostias con un quítame allá esas pajas sobre un idioma que es el de nuestro país, el de TODOS. Naturalmente, estoy más que de acuerdo con ellos.

 

Encuentro bastante ridículo incluso el hecho de tener que escribir artículos o comentarios como éste, en los que parece que haya que justificarse por utilizar una lengua que se habla desde hace siglos en multitud de países, una lengua cuya riqueza no me pondré a ensalzar ahora porque cualquiera que sepa leer y tenga orejas y ojos, a poco que no sea gilipollas perdido-ahí entran todos los cantamañanas de los que el señor Reverte habla más arriba- puede darse cuenta del peso que tiene, ha tenido y tendrá, se pongan como se pongan algunos impresentables caraduras sinvergüenzas que con tal de vocear más alto que los otros no tienen ningún reparo en proclamar su ignorancia a voz en grito, a los cuatro vientos.

 

Que después de esto, cualquiera se ofende cuando se entera de que la frase que utilizan los alemanes como equivalente del "esto me suena a chino" es "Das kommt mir Spanisch vor", "Eso es español (adjetivo otra vez) para mí". Y es que no es para menos, si no nos entendemos ni nosotros, en un idioma común. Joder.

 

Fdo. Profesora de ESPAÑOL.

 

Hoy es un día maravilloso... seguro que viene alguien y lo jode.

Hoy es un día maravilloso... seguro que viene alguien y lo jode.

Hay días de estos que te levantas de mala ostia y ya está, no tienen arreglo… Días en los que te pondrías a partir caras, y días en los que con algunas hasta te ensañarías. Las cosas como son, el hecho de tener que levantarme a las 5 de la mañana cada puto día y tener que ser la que despierta a las gallinas no ayuda a que me despierte a lo peli americana, con un humor envidiable, canturreando por toda la casa, un maquillaje perfecto y poniendo la tostadora al ritmo de mis caderas mientras la cafetera y yo silbamos al unísono. Pues va a ser que no.

Yo soy de las que se caga en todo varias veces mientras suenan las alarmas-una a las 5, otra a las 5.05, otra a las 5.10 y un reloj suizo que te mete unos sustos que ríete tú del Big Ben a eso de las 5.15, por si todo lo demás falla-, de las que se levanta con el pelo hecho un truño, con unas ojeras cuyo tonillo negrete sólo es comparable al de los cojones de un grillo, unos juramentos en arameo que harían sonrojarse a un camionero en una taberna de puerto y una cara que cuando me miro en el espejo para lavarme los dientes no me lo quiero ni creer, por mi salud mental, más que nada.

Tras ese admirable y envidiable despertar, aquí madre se pone un café palanganero, a ver si obra milagros-cosa que no ha ocurrido todavía, pero una guarda la esperanza-, y me devuelve algo de esplendor, se mete en la ducha, mete botecitos y saltitos varios que más de una vez han estado a punto de costarme los cuernos mientras intenta regular la p*** agua caliente y ni chumascarse ni congelarse los temas; sale de la ducha, se pela de frío, corretea por toda la casa (50m2, ojo con Falcon Crest)para ver si entra en calor y normalmente se escurre varias veces con el agua que ella misma, hace falta ser gilipollas, va soltando.

Nos vestimos. Bien. Nos acabamos el café. Bien. Nos encendemos un pito y nos echamos otro café. Tsk tsk tsk (à recordemos que no son ni las 5.20 de la mañana y una ya está con su mejor pose camionera, qué diría mi abuela si me viera en esas). Nos volvemos a mirar al espejo en espera de que la ducha haya hecho algo. Mal. Nos frustramos. Enganchamos todos los botes de crema en un metro a la redonda y nos disponemos a restaurarnos. Bien. Nos acordamos que dentro de 3 semanas cumplimos 31. Mal. De la frustración se nos cae el bote de pote. Muy mal. Al intentar recuperar el bote tiramos con el culo la radio sobre el WC. Fatal. La radio se me cae en el talón, suelto un grito que hace que salgan volando todos los pajarracos de la selva negra, despierta a mi marido, a los vecinos de al lado y a mi amiga Tineja que vive a 20 kms. Como el culo. Mientras juro en mi mejor albaceteño, me percato de que el cigarro se me ha caído y está chuscarrando la mierda de suelo de linóleo que tengo en el baño. Como el hojarasco. Nueva retahíla de juramentos de los que hasta yo misma me maravillo. Nos echamos de todo en la cara, nos pintamos como podemos, miramos el reloj, las 6, mierda pa mí y joder qué tarde, nos cagamos en la puta de oros durante unos solemnes 10 segundos de reloj, ni uno más, nos vestimos, enganchamos la mochila, corremos hasta el bus metiendo voces porque el cabrón me ha visto y no para, me subo echando el bofe y, una ve allí, entre las atónitas miradas teutonas, me doy cuenta de que no sólo me he dejado el tabaco en casa, también el mechero y que, por si fuera poco, con las prisas me he puesto el jersey al revés y llevo la etiqueta colgando por delante, súper discreta ella, de blanco nuclear en jersey negro como oreja de turco. Gonlamadrequemewasborn. Soltamos un “joder” que estremece a la abuela de Heidi sentada a mi vera y hace que se vaya al asiento de enfrente.

Y eso para empezar el día. Ni una hora llevamos.

Por el subterráneo para coger el bus#2 veo de lejos a un par de gilipollas de unos 20 que vienen haciendo el subnormal –qué como coño podrán a esas horas, me pregunto-, bailando la mierda  que sea que llevan puesto, que suena a reguetón turco chungo y soltando más tontás por minuto que el congreso en pleno. Me resigno, no los mires a los ojos, me digo. Un metro antes de llegar a mi altura, el de pinta más simiesca de los dos suelta un escupitajo en el suelo, que no hay cosa que me de más asco. Me paro en seco, miro el escupitajo, lo miro a él, miro al caradosostias del amigo, lo vuelvo a mirar, y me dice, en tono de recochineo “Guten Morgeeeeen!!”, y sigue, me vuelvo, y me sale del alma, en perfecto español “Tú no sólo eres el gilipollas más grande que ha parido la madre Turquía, también eres lo más cerdo, ajqueroso (Albacete, recordemos) y subnormal que me he echado a la cara en años, y soy profesora, así que de eso sé un rato”. Meto talonazo y sigo p’adelante, mientras oigo que a mis espaldas el otro pregunta  a su colega, con voz de haberse quedado a cuadros, que qué leches he dicho, y el otro responde que no sé tío, pero no ha sonado a nada bueno. Y me quedo muerta cuando oigo que el colega sigue “pero ten cuidao colega, que lleva una mochila y algo de profesor ha dicho”. Llevo tol día preguntándome que qué querrá haber dicho con eso…

 

Frase del día hasta ahora: a una clase de unos 14 años de media, a las 8 de la mañana, “A ver, hatajo de bonsáis,  me estoy quedando sin voz y sin paciencia, y no por ese orden, así que os calláis o va a haber hondonás de exámenes orales in situ a la voz de ya”. Tras esto abro la puerta de la clase y me veo a un compañero de primer año que me mira sin acertar a articular palabra hasta que consigue sobreponerse, me presenta sus respetos y me pregunta “¿y tú decías el otro día que la pedagogía no era lo tuyo?? ¡¡Eres mi héroe!!”. ;D

El quincuagésimo octavo retonno-y lo que te rondaré morena!

El quincuagésimo octavo retonno-y lo que te rondaré morena!

Cada x tiempo, normalmente coincidiendo con alguna alineación de planetas de los que no habré ni oído nombrar, me da el ataque de mala conciencia, con más frecuencia me dan ataques de todo, pero eso no es el tema aquí. El caso es que eso, de repente, me ataca la mala conciencia en el autobús y decido que, de esta sí que sí, me voy a poner y voy a escribir, al menos un ratico cada día, al menos aquí en el post, que bueno, aunque no me lea ni la madre que me parió-esa pobre menos, bastante tiene peleándose con internetes, por lo menos yo lo intento y así no se me anquilosa el cerebro, que de tanto escribir sólo páginas de actividades y vocabularios tontos del haba, al final la neurona te suelta un “¿¿¿EINNNNNGGGG??” cuando le dices de ponerse a hacer algo que no sea la mierda diaria.

Estas frases de ahí de más arriba las habré dicho, pues no sé, a ojo de buena cuba, unas 2.234.539.056 veces bisiestas, pero en verdad en verdad sos digo que de esta lo intento. Palabrita del niño jezú.

Expulsada al país de las maravillas...

Expulsada al país de las maravillas...

 

Would you mind if I sit just down here...?

Vale, estoy pepona, pero..... alguna vez les ha pasado que en cuestión de pocos días han vivido más que en varios meses? Pues ahí estamos en este momento... Y esta canción, "Pequeño Vals", de Marlango, me hace recordar una buena parte de esto... He visto a uno de mis mejores amigos directamente en el altar después de no verlo durante unos 3 años, lo he visto feliz, con luminarias en los ojos y una sonrisa dibujada por toda la piel... y me ha gustado verlo así, me gustaría que siguiera así toda la vida... También he visto otras sonrisas, algunas de las cuales se me han quedado clavadas en el corazón y "under my skin" hasta saben los dioses cuándo... Y he vuelto a saber lo que es que te palpite el corazón rápido rápido esperando un correo, una lucecita naranja que te diga que él está ahí... y aunque las circunstancias lo pongan difícil, la ilusión vale la pena... el sentir ese escalofrío en la piel... nothing compares to that... "and you go round and round and round..."

I see stars glowing in your footsteps... y no me importa cambiar la realidad a lo que debería haber sido, o quizás a lo que es mejor que no haya sido nunca... hay ciertos tipos de veneno que se te meten bajo la piel y te van consumiendo lentamente mientras de cara a la galería resplandeces como los cisnes antes de la última nota... no me importa cambiar la historia, no me importa soñar despierta, ni dormida, no me da miedo el abismo, saltar sin red... ¿para qué las apuestas de estar por casa? No.

Y sin embargo no sé qué daría por tenerlo ahora mirando por encima de mi hombro lo que escribo...  Y no se me borra la sonrisa que él me prestó con su boli mágico de pintar sonrisas, y no quiero que se me borre durante un tiempo, me da igual... a mí me hace feliz... aunque no pueda ser, aunque sea un juego cruel, aunque jamás pueda ganar porque jamás jugué para ganar.. ¿qué más da? Lo importante es jugar, y  saber a quién tienes de contrincante...

En homenaje a, pondré para este pastel-post un gato de Cheshire como ilustración... y espero que ustedes sepan disculparme el pastel, pero de vez en cuando también las Rakshas tenemos un corazoncito... no se sabe durante cuánto tiempo, así que aprovechen la ocasión..

Buenas noches, les pensaré...

Guerra a las bolsas de plástico!! Ganchillo power!!!

Guerra a las bolsas de plástico!! Ganchillo power!!!

 

Por una vez no voy a escribir de tontás gordísmas, sino que me gustaría hacer una apreciación a una noticia que acabo de leer ahora mismo, referente al uso de las bolsas de plástico.

Leo que en Cataluña quieren gravar las bolsas de plástico que desde siempre te dan en los supermercados, y que otra cadena d supermercados, Condis, ha sacado bolsas biodegradables que en un par de años se reciclan ellas solitas, mira tú que bien enseñadas que las tienen, y perjudican menos al medioambiente. Muy bien, olé sus huevos, toreros, etc etc.... Ahora una pregunteja tonta, ¿por qué no combinan las dos cosas? Me refiero a que haya que pagar por las bolsas de plástico en el súper pero también a que las que tengan sean biodegradables...

Conociéndonos como somos, pondremos el berrido en el cielo porque nos quieran cobrar por lo que hasta ahora nos daban gratis, pero yo lo veo una medida de puta madre por varias razones, siendo al primera, por supuesto, el medio ambiente, las puñeteras bolsas tradicionales no se degradan ni a cañonazos, y cuando se deciden a hacerlo tardan alrededor de un siglo, se lo toman con filosofía para integrarse en el ambiente, vamos.

Pero aparte de eso, es que no es tan complicado. Como ya sabrán los que me hayan leído alguna vez, llevo ya unos añejos en Alemania, donde tal medida es normal, tú vas al súper y si quieres una bolsa de plástico te clavan 15 céntimos, que no es nada, dirán algunos, pero, lógicamente, jode. Y así todo el mundo lleva su bolseja de tela, de lo más mona, desde las de ganchillo de las abuelas hasta unas horrorosas de lonetas o de redecilla, o el típico carrito de la compra que además evita que te jodas las articulaciones cargando 10 kilos de panchitos y birra, pasando por bolsas, bolsitas y bolsetas de todas clases y colores. Al principio te cuesta, se te olvida, y cuando te dicen "15 centimillos más por la bolsa" te acuerdas de todo lo humano y lo divino por haberte olvidado otra vez, pero al final te acostumbras, yo sin ir más lejos llevo una siempre en el bolso, eso sí, de España cañí, que se note, jejejejjeje. Y va de puta madre.

Resultado: no se producen millones de millones de bolsas que son la peste para el entorno (daos un paso por cualquier lado, o cuando vais por el campo, o la playa, con un trillón de bolsas de mierda por ahí desparramadas...) y además, ¿para qué queremos tanta bolsa? La mayoría llegamos a casa, sacamos la compra y ponernos la bolsa junto con otras 200 en la típica "bolsa de plástico de bolsas de plástico" que hay en toda cocina española, colgada detrás de la puerta de o enganchada de mala manera en cualquier sitio, bolsas que no usaremos nunca y que terminaremos tirando a la basura, así que, ¿para qué coño tanta bolseja??

Lo dicho, que a ver si no ponemos y acabamos con ello, que no es tan complicado y además lo de volver  ala bolsa de tela para hacer la compra tiene su lado lúdico: el cotillear las bolsas que llevan los demás, porque siendo en España el cotilleo el deporte nacional, no podemos resistirnos a comentar la bolsa gualtrapas que lleva aquella o decir "oighs que cucada que lleva este, mira que buen mozo y que apañao", y aprovechas para iniciar conversación... vale, en lo ultimo quizás me he pasado, pero ea, podría darse, ¿no? :D

Lo dicho, bolseja de loneta power y a tunearlas!!!

Diarrea mental

Diarrea mental

 

Madre mía, ni me acuerdo de la ultima vez que me dio por escribir aquí, pero es que en fin, al ida de la mujer moderna es tan sumamente agitada-no batida-, que ni tiempo para depilarse hay ya; de todas formas, mi vida no ha sufrido ningún cambio radical: sigo hecha una profe sin vocación, pensando que la historia ha sido muuuy injusta con Herodes, sigo pobre como las ratas y echando más horas que el tirador de la Cruzcampo, sigo en las deutschlands patria teutona y sigo sin poderme explicar donde se meten las 24 horas que se supone que tiene el día-para mi que la culpa la tiene lo mala que soy en mates, que aquí me la están metiendo doblá por algún lao, pero bueno, como nunca pasé de suma y resta , mejor lo dejamos...

Como iba diciendo, todo sigue igual: menos vida social que un batido de vainilla en las fiestas del pueblo y la neurona a punto de pedir la jubilación anticipada. Menos mal que todavía quedan las internetes y esas cosas para seguir en contacto con el mundo, que si no...Y claro, por supuesto, el of course de todos los of courses, con la cabeza hecha pisto, porque, así para no variar, no sé ni donde la tengo... saben ustedes de los aliens?? Esos bichotes tan graciosos, simpatiquillos ellos hasta que les da por agrandarte el agujero del ombligo con la delicadeza de un picapedrero haciendo encaje de bolillos? Pues algo parecido tengo yo reconcomiéndome la neurona en estos mismos momentos-si escuchan con atención hasta s puede escuchar el ñami ñami que va haciendo-, y este bonito parásito me viene en forma de mozo recio de la tierra, que, en fin, se me ha metido entre ceja y ceja mal depiladas de un tiempo a esta parte. Y muy mal, porque, a ver, ¿que coño hago yo visualizando gorrineridas mentalmente cuando lo que tenia que estar haciendo es currar en escribir un informe sobre las mismas? Porque esa es la parte B del asunto, que tiene cojones: ultimo informe peregrino que me toca hacer es sobre como, donde, y con quien mojan el churro los jóvenes españoles. Que digo yo que para eso no me bastará con estadísticas, por favor, eso no tiene mérito ninguno, sino que lo que habría que hacer aquí es un trabajo de campo en toda regla, y en esas estoy yo, en intentar convencer al gorrino de mis ansias este de que haga un esfuerzo y se sacrifique por la ciencia, a mayor gloria de nuestro ínclito país en aquestas tierras de herejes, pero que si quieres rice Catherine, que va a ser que no. Y aparte, claro está, está la opinión de mi señor querido, que cuando le comenté lo del trabajo de campo se puso a jurar en arameo y entre los bufidos en diferentes idiomas sólo pude distinguir las palabras "guillotina", "coser con punto pelotillas"  "cinturón de castidad", "llave" y "en el fondo del mar matarile rile rile", lo que no me dio en absoluto nada de buena espina y me hizo presuponer, con mi hiperdesarrollada intuición, que puta gracia le hacia la propuesta de  marras. Reaccionarismo en estado puro, oigan. Así jamás ganaré el Pulitzer o lo que sea que den a los trabajo de este calibre-que posiblemente sea un vale par la incineradora, pero en fin.

Pero bueno... algo me inventaré seguro. Claro que a ver cómo coño se enfoca semejante encarguito, porque ¿Cómo se hace esto? ¿Se va uno a la puerta de una farmacia y a todo el que salga con una caja de condones se le acompaña a - madre mía, vaya peazo de diarrea mental que estoy soltando aquí, esto es impublicable en cualquier medio sea electrónico, electrostático o de papel del excusado.... Casi mejor que lo voy dejando y ya lo retomaré cuando la cabeza se me asiente un poco, que todo esto va a estar causado por al falta de alcohol en el cerebro desde lo que vienen a ser dos semanas, que es que me cago en todo, claro, esta es la razón, es por ello por lo que, porque si en vez de estarme tomando agüita con limón me hubiera cascado un par de white labels de los buenos, a estas alturas estaría cantando el Asturias patria querida más colorada y feliz que una gamba en vez de estar sufriendo un serio ataque de gilipollitis aguda en forma de truño infumeibol que es lo que estoy escribiendo. Porque la falta de alcohol provoca consecuencias MUCHO más nefastas (donde va a parar) que el consumo desmesurado del mismo. Si no me creen mírenle la cara a cualquier sobrio sin remedio de esos que van caminando en línea recta por el mundo, sin miedo, pero no los miren a los ojos; observen ese paso firme, eso yo que sé que qué sé yo de fijación, de meta, de  las cosas claras y el whisky lejos de mí, y no me digan que no acojona. A mi por lo menos sí. Y mucho. Que luego están los catastrofistas del séptimo cubata que dicen que si el alcohol patatín que si el alcohol patatán, burdas falacias señores míos, porque, vamos a ver, ¿qué es peor? ¿El hígado hecho paté de foie o la cabeza como Bob Esponja??? ¿Borrachuzo y contentillo o sobrio y jodidillo? Juzguen ustedes, o como decía el anuncio aquel, busquen, comparen, y si encuentran algo mejor, bébanselo!

Gensanta, si alguien se ustedes se pierde por estos ciberespacios de San Miguel y viene a parar aquí, si por alguna razón desconocida o por alguna posesión lectora digna de llamar al exorcista de turno leyeran o leyesen la mierda de post que acabo de publicar, les ruego que no me lo tengan en cuenta, que sólo son los desvaríos de una mente enferma que ha estado dando clase non-stop durante 10 horas seguidas hoy, no me juzguen, compadézcanme, y, ya que están, búsquenme otro trabajo, que esto es una vergüenza, joder.

HIJOS DE PUTA

casi vomito... lo siento, no he podido resistirlo, yo les hacía lo mismo a ellos... qué vamos a hacerle, me gustan más los animales que las personas, las cosas claras y el whisky fresco, y cuando veo cosas así me dan ganas de...

 http://www.petatv.com/tvpopup/video.asp?video=fur_farm&Player=wm&speed=med

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El cambio de estación, o no

El cambio de estación, o no

No sé si será el cambio de estación, el comienzo del curro, un estrés de cojones o que el mundo definitivamente se ha vuelto loco y a mi me ha pillado en el baño bajo la ducha, y cuando he salido me lo he encontrado todo patas arriba. Estaba dándome una vuelta por algunos blogs de colegas a los que no he visto la cara en mi vida y me he dado cuenta de que no soy la única que tengo esta sensación. ¿Qué pasa?? ¿Por qué esos días en los que parece que todo se va al carajo y tú te quedas mirando tu vida con cara de estúpida? De repente te paras, miras a tu alrededor, y no sabes donde estás, o te miras al espejo y te dices “Forastera, no sé quién coño eres, pero te voy a lavar la cara y quitarte las legañas igualmente, así, porque soy buena gente”. En fin. Estoy en uno de esos momentos que no sé si seguir jugando o romper la baraja, si seguir con una vida cómoda, y punto, o mandarlo todo a tomar por culo, liarme la manta a la cabeza, engancharme la mochila a la espalda y que ahí me las den todas. Crisis existencial, supongo, de las que tengo un par cada semestre, o que me acerco a los 30 a pasos agigantados-mierda pa mí, menos de un mes-y me ha dado la crisis esa, o una crisis sin más, de las mías, por ser vos quien sois y todo eso. En fin. Que si escupo al cielo me cae en la cara, y si hacia abajo me cae en la barba, que decía un enano de esos que se levanta a las 5 de la mañana para ir a dejarse el culo en la mina por 4 duros sin seguridad social y con un patrón hijoputa. Mi vida no está mal, trabajo como una mula intentando desasilvestrar a criaturas, escribiendo libros, traduciendo, corrigiendo, y de repente me doy cuenta de que estoy harta de tanto frotar, que entre tanto curro y tanta leche, se me está pasando la vida y ni siquiera me estoy dando cuenta. Nada nuevo, tempus fugit, etc. ¿La familia? Bien, gracias. Pero no sé si quiero seguir aquí, si la tranquilidad que me da es suficiente, si no sería mejor enganchar y largarme en busca de mis sueños, a África a cuidar gatos de una puta vez, que es lo que he querido hacer toda mi vida, o a la India a coger la vaca por los cuernos, o a Australia a ver si encuentro a un canguro simpático que me lleve dando brincos hasta donde salen las estrellas… vamos, que estoy perdida, que no sé si cortarme las venas o dejármelas largas, si seguir en esto (la seguridad, un mariano que me quiere y tal) o largarme a buscar aventuras, a volver a jugármela al todo o nada, no sé… Y de lo que también me he dado cuenta es de que a veces, de tanto estar encerrada en mi torre de cristal, cemento y libros, me da un poco de miedo el mundo de ahí fuera, de que a veces me da la sensación de que no lo conozco más. Yo, que como tantos otros me iba a comer el mundo, de repente me doy cuenta de que el mundo se te tira al cuello en cuanto sales por la puerta. Lo dicho, será el cambio de estación, o no, o quizás es que estoy gilipollas y la ausencia de huevos para hacer lo que debería me tiene acojonada. Buf.

si es que la culpa es de las madres, que los visten como a gilipollas...

si es que la culpa es de las madres, que los visten como a gilipollas...

  Estando yo a mi bola, en una tienda buscando una cajita para la tiza-apasionante vida la mía, oyes, ríete tú de Lara Croft en busca de tesoros-, de repente noto un piececito cabrón que me deja el dedo gordo hecho puré. En de que me vuelvo hecha una furia para espetarle al enano teutón lo que pensaba de su genealogía materna hasta la cuarta generación, me he quedado con el dedo en alto y cara de gilipollas. Delante de mí, sin llegarme siquiera a la altura de la cadera, tenía una versión bonsái de un rapero del Bronx. Unos 4 años, gorra de béisbol puesta del revés, pantalones por debajo de la raja del culo, camiseta de algún grupo de negratas con unas cadenas de oro como mi muñeca de gordas y unos pelos que no se los deseo ni a mi peor enemigo, y cara de malos malotes en plan estamos aquí para reivindicar sabe dios qué coño.

Me he dado la vuelta mascullando en arameo, mientras pensaba que la frase de “si es que la culpa es de las madres que las visten como putas” se ha quedado anticuada, dando paso a “si es que los visten como a gilipollas”. Y claro, a ver qué podemos esperar luego de ellos, si ya empiezan sus señoras madres a inculcarles la gilipollez desde pequeños… pues que cuando lleguen a adolescentes, o adultos, se conviertan exactamente en aquello para lo que los han educado: unos perfectos imbéciles.

El horror...

El horror...

el horror ha llegado a mi vida de muy malas formas!!! Salí de España pensando que no iba a experimentar esa angustia nunca más, que por fin me había librado de él y de los que eran como él, que tras años de despertarme en medio de la noche gritando y cubierta de sudor frío por fin todo aquello había quedado atrás… Pensé que les había dado esquinazo, que podía comenzar una nueva vida sin ellos, sin sentirme constantemente amenazada, sin esa opresión en la boca del estómago ante la idea de cruzarme con él o con uno de sus huestes al doblar cualquier esquina, pero… Pero no ha podido ser, mi vida ya no volverá a ser la misma, ÉL ha llegado a donde yo estoy, al principio pensé que era un error, una mala pasada de los sentidos, pero no, él ha vuelto, y viene a por mí, a no dejarme ni un minuto de reposo… Esta mañana he oído al Bisbal por la radio alemana, qué putada colegas. Yaaa están aquiíííííiíííííííííííí!!!!!!!

ALIAS. Cambiar de nombre como quien se cambia de bragas. Pues no!

Lo que son las cosas. Vengo de tomarme unas cañas con una colega a la que hacía un par de años que no veía, la otra se ha casado, cambio radical, etc etc. Pero no voy a hablar de eso hoy. Porque no tengo ganas y porque para eso el blog es mío y hablo de lo que me apetece.El caso es que mi coleguí, alemana ella, se ha cambiado el nombre con el casorio. Costumbre como se sabe muy extendido en todos lados excepto en las Españas y territorios españolizados. Y de puta madre. Esto es una cosa que jamás me ha cabido en la cabeza: no me pongo yo el apellido de un mozo ni hasta arriba de jumilla. Faltaría mas. A ver, ¿por qué coño tengo yo que renunciar a mi/s apellido/s?? ¿Y adoptar el de un pollo que no sabes ni de dónde ha salido? (es un decir, vamos…) Que a lo que íbamos, que no lo entiendo. No es que “mi apellido soy yo y yo soy mi apellido”, no, ni mucho menos. Pero resulta que tras casi 30 años no sé, como que le he cogido cariño, y que, qué leshes, estoy muy orgullosa de ser hija de quien soy, de mi familia y de todo, así que, ¿Qué es esto de dejarlos a las primeras de cambio? Yo no podría nunca, para mí sería como perder parte de mi personalidad, no creo que consiguiera acostumbrarme nunca, primero acostumbrarme a llamarme de otra forma distinta, segundo a llevar el nombre de un pollo (por mucho que lo quisiera) como si fuera un tatuaje que dijera “tuya soy, cordero de mis entretelas”. Pues va a ser que no. Y luego, aparte, que lo veo un lío. Pero que vamos, que no, que si quiere el colega se ponga mi nombre, no tengo anda en contra, pero que ni inflá a porros me cojo yo el nombre de nadie dejándome el mío por ahí tirado como el que recoge algo de la calle o pierde las llaves.Vamos, que no (insisto, reitero). PS. Se que el post no me ha quedado muy glorioso, pero es que llevo prisa! *mis disculpas por el bodrio*

Extremoduro y las sensaciones perdidas

Extremoduro y las sensaciones perdidas

Es increíble como te puede transportar la música…. Esta noche, trabajando, he buscado algo de música que llevarme a las orejas mientras luchaba contra el puñetero libro del profesor, y me he encontrado un recopilatorio de Extremoduro que traje conmigo a estas tierras inhóspitas por motivos sentimentales, pero que hacía que no escuchaba más de 10 años… tiene huevos.Tantas cosas que creía olvidadas, enterradas en los más profundos recovecos de la memoria: hechos, lugares, personas, sentimientos… todo ha vuelto como conjurado de la nada… de repente he vuelto a ver ante mi unas playas que ya no existen como tales, unos bares con unas caras riendo y unas filas de chupitos, una fiesta en la playa, cierto extranjero que fue  todo para mi durante un tiempo, a la Chispa estampándose en una roca y luego yo curándola, he vuelto a sentir las heridas del corazón, la quincena hippy que pasamos en mis dominios, las locuras que hicimos, los bailes bajo la luna, el whisky atravesando mi piel, los besos furtivos, las mil cosquillas en la piel como una red eléctrica, las caras rodeándome, los amigos que estaban, algunos de los cuales siguen, la inmensa mayoría de los que se quedaron por el camino, las sensaciones… “Una movida más… vente conmigo… vamos al mundo donde yo vivo…”Y los recuerdos no son lo más intenso, las sensaciones sí, cómo se me ha vuelto a poner un nudo en el estomago al escuchar tal o cual canción, una porque me recordaba al que fue mi corazón durante un tiempo, otra que hace que un amigo perdido para siempre vuelva de repente y hasta oiga su risa a mi lado, la sensación de ser inmortal, fuerte, invencible, de ser dioses y de poder con todo… Y como me he sentido, qué carrusel, tan de repente me daban ganas de gritar como de reír como una loca o echarme a llorar de melancolía… No me gustaría volver atrás, me gusta donde estoy y seguro que si volviera atrás cambiaría algo y las cosas ya no volverían a ser iguales, pero a veces, a veces… a veces me gustaría volver a recuperar esas sensaciones, desde el recuerdo parecen tan puras… no como las veces que me da la sensación de estar viviendo una película de mi vida en lugar de mi vida real…Voy a seguir escuchando a Extremo, a ver con que nuevas cosas olvidadas me encuentro…

Siguiendo con lo mismo...

Siguiendo con lo mismo...

No me acuerdo de si era en este blog o en el anterior, el caso es que hace unos meses comentaba yo lo del control social aquí en las Teutonas (ni siquiera sé si el término existe), que es una de las cosas que sí me gustan de este país. Comentaba, por ejemplo, que me quedé boquiabierta al ver a una señora mayor echarle un broncazo a un niñato en una parada de bus por estar correteando y metiendo voces, lo que casi provocó que empujara a otra venerable abuela alemana que pasaba por allí. El niñato en cuestión tendría unos 15 tacos y los colegas se habían montado ya en el bus. Yo, con pensamiento lógico español y conociendo el percal que gastamos en la tierra patria, pensé que el niñato y los amigotes se iban a burlar de la pobre vieja y allí iba a tener que ir yo a echar una bronca en inglés-porque mi alemán es tan patético que una bronca tendría el efecto contrario.Pues no. La señora le soltó una parrafá de un minuto sin despeinarse y el alegre correcaminos tuvo que bajar las orejas y zampársela sin pan ni ná. Eché un vistazo al bus y., lo que en España hubiera sido cachondeo, risitas, y burlas a la abuela, aquí eran unos cuatro guachos bajando las orejas e intentando mirar para otro lado, claramente avergonzados porque a uno de su grupo le estaba cayendo una bronca de una persona mayor. Me quedé sin habla. Tanto, que me pasé un día entero reflexionando sobre el hecho de que quizás aquí todavía estén a tiempo de salvar a estos nenes y que no se transformen en imbéciles mononeuronales como los que todos conocemos de la tierra nuestra. Esto no hubiera pasado de ahí, pero hace un par de días volví a experimentar la mentalidad alemana en toda su gloria. Estaba yo en un bus-me paso la vida en ellos- y delante de mí había cuatro chochonas de unos 15 años. Detrás de mí, de pie, un colega con pelo largo, unos 50 años, tatuajes talegueros hasta en las cejas y un carrito de la compra lleno de CDs viejos. Hasta aquí todo va bien. Se sube una abuela y se acerca a una de las chochonas de antes-justo el asiento de delante del mío-, para pedirle por favor que si le deja sentarse. La chochona le dice algo que no entendí, pero lo que sí entendí era que no tenía la menos intención de mover el papo. Cuando yo ya estaba luchando con mi mochilón para levantarme y ofrecer mi sitio, oí un vozarrón detrás de mí increpando a la huevona en cuestión: el tío de los tatuajes de metales pesados le estaba soltando un bufido a la subnormala de la niñata de tres pares, algo en plan: “Haz el favor de levantarte de ahí ipso facto, poca vergüenza tienes, no dejarle el sitio a una señora mayor”. Esto en una voz, que, si bien no gritaba, no era precisamente la de Blancanieves cantando con los pajaritos. A la huevos gordos le faltaron patas para meter un brinco y ponerse de pie. Cuando el señor se bajó en mi misma parada, lo miré un  momento y lo único que le dije fue un “Mis respetos, caballero”, al que él ni se molestó en contestar. Y muy bien que lo veo. El colega a su bola, pero fue el único que tuvo los huevos de decirle algo a la papona. Y esto, señores, es lo que creo que deberíamos hacer en España, qué coño aguantar a todos los niñatos estos, que se permiten meterse con los abuelos e insultarlos (verídico, a mi señora abuela la llamaron “zorra” debajo de mi casa unos hijos de la grandísima puta, y más burradas que no transcribiré aquí). Lo que habría que hacer de vez en cuando es soltar bufidos de ese tipo, y si no funciona, bueno, siempre diré que el uso pedagógico de la ostia en los dientes está muy infravalorado en estos días. He dicho (y lo mantendré mientras las cosas sigan como sigan, me da igual lo que me digan, si los nenes están asilvestrados perdidos es sólo culpa nuestra, por tanta gilipollez de si es que se van a traumatizar. Yo sí que los traumatizaba de una buena guasca. Joder ya con tanta tontería).

El camino hacia la idiotez generalizada

El camino hacia la idiotez generalizada

 

Hoy veo en el periódico que no sé quién coño estaba diciendo que si había que rebajar el número de horas dedicadas a las mates en el insti. Valiente gilipollez. Estoy hasta los eggs de ver como se cargan el sistema educativo español. Como ya hace años que me largué de allí he perdido el contacto con las asignaturas que se estudian ahora. Me suenan tontás como Conocimiento del Medio, Respeto a la Diversidad y demás chorradas con mayúsculas, pero ya digo que no lo tengo claro, así que si alguien me peude ilustrar en esto quedaría muy agradecida. Lo que ya no veo por ninguna parte son la Lengua, la Literatura, Historia, etc etc..., vamos, las asignatura que te daban una cosa que antes se llamaba Cultura General (sigo con las mayúsculas) y ahora no se cómo se llamará, seguramente hasta habrá desaparecido el término... el caso es que nos dirigimos hacia una sociedad de analfabetos que acojona veramente, eso si no la tenemos ya, que es lo que me temo. Ejemplo práctico, hace poco hablaba con una chavalita española de unos veinte recientes de París, por no sé que ostias saco un libro del Louvre y al ver la estatua de LA VENUS DE MILO me pregunta toda cándida ella que eso qué es. Me quedé muerta. Sin habla. Capacidad de reacción a cero absoluto. Tras dos chupitos de orujo para recuperarme de la impresión le pregunto si me está vacilando. Me dice que no, que ella eso no lo ha estudiado. Tócate los huevos. Toda dulce le pregunto yo: "Corazón, tú sabes quién es Leonardo, ¿verdad?"- "Claro, Di Caprio, ¿quién no sabe eso? ¿Y qué tiene que ver Titanic con el Louvre?". Sin comentarios.

Y a eso creo que es a lo que nos encaminamos, a una generación de analfabestias que no saben encontrarse el culo con als dos manos, pero que para nuestra desgracia personal sí que saben encontrar muchas otras cosas que a mis años-y joder, que no llego a los 30-no sabíamos ni cómo se llamaban.

En fin, que ya sería hora de que alguno de los capullos ministeriales llamara a las cosas por su nombre y los pusiera a todos de firmes, que luego nos quejamos de violencia, de que si la juventud ostias en vinagre, que si patatín que si es que la abuela fuma porros... que se dejen de gilipolleces y pongan un sistema educativo en el que la peña aprenda algo, joder, que luego las consecuencias las pagamos todos. He dicho.

Huelga neuronal y desesperación.

Huelga neuronal y desesperación.

 

Nada, que no hay manera, que tengo las neuronas en huelga creativa y no me sale nada decente, qué le vamos a hacer. Y no es que esté escribiendo el próximo premio Nóbel, pero ostias, que hasta para escribir un libro del profe hace falta un mínimo de inspiración, y yo la tengo a menos 15. No hay derecho, se me pasan las horas delante del ordenata y me parece que el muy cabrón se está empezando ya a descojonar de mí. Posiblemente no lo esté haciendo, pero si fuera digno ordenata mío, cables de mis cables,  debería.

 

Normalmente cuando me encuentro en estas, lo que hago es ponerme un vaso de tintorro, o en su defecto un blanco que tienen por estas tierras que está de muerte, y esperar que me vengan o la inspiración o la cogorza y el escojone padre; con frecuencia es lo segundo, lo que provoca que me ponga a escribir una sarta de tontás que me hacen enrojecer al día siguiente.

Pero para mi desgracia personal hoy no puedo hacerlo, putos antibióticos para bacterias hitlerianas que me tienen puteá, en fin. En el horóscopo chino hay años del perro, del dragón, otros bastante menos glamourosos como el de la rata... por cierto, que si alguien te viene diciéndote que es un dragón, tú te imaginas a Bruce Lee en plena acción, si un mozo te aparece con que es un tigre, una de dos, o lo pones de fantasma p'arriba o te empiezan a rondar la cabeza inquietantes ideas de una cama y un armario, pero, ¿y si te viene un pollo y te suelta?: "No, es que yo soy rata", ¿tú que haces? ¿Cuál es la respuesta correcta en estos casos? ¿"Se te nota en la cara, tío sabandija"? Y si no el "Yo es que soy cerdo, pero cuidao, eh, que en el horóscopo chino dan muy buen rollo". Claro, y eso es una excusa cojonuda para no ducharte en un año, peazo guarro.

Pero que se me va la pinza. Para mí este año va a ser el año de la bacteria. Decidido. Y es que ya llevo 3 en lo que llevamos de 2007. Que yo no sé si me siguen por la calle, "No, es que se me vino detrás y a ver que iba a hacer yo... Se me quedó mirando con... con... vamos, que se me quedó mirando y moviendo los cilios y claro..., no la iba a dejar allí, pobrecita."

 

Pero en fin, que el caso es que no me inspiro ni por activa ni por pasiva. Todo lo que llevo escrito esta semana se puede resumir de forma breve, clara y concisa: una puta mierda. Pero así. Y una persona decente sólo puede hacer una cosa en estos casos: ponerse a escribir gilipolleces en su blog para intentar coger soltura neuronal y luego, aprovechando la carrerilla, pasarse directamente al libro, ale hop, y esperar que se te aparezca la virgen o Lázaro Carreter en su defecto y te inspire algo que no revuelva el estómago al leerlo. Yo por si acaso  voy a por un par de cirios para ponérselos al altar de Pérez Reverte que tengo en casa, a ver si funciona.

vergüenza me da ser profesora

 

¿Y tú tienes los putos huevos de llamarte profesor de historia???

Hace falta valor. Tú, al que se la sudan los más elementales derechos humanos, tú, que dices que te hiciste profesor de historia para demostrar que la historia no tiene que ser un coñazo, tú, que no tienes ni puta idea de lo que pasa en tu entorno más cercano, por no hablar de declaraciones como "a mí es que lo que pase en oriente me la trae al fresco, no me interesa, me pilla lejos", ¿tú te llamas profesor?? Tú, con empatía cero por lo que le pasa a la compañera que se te sienta al lado, tú, capaz de narrarme las atrocidades más terribles con una sonrisa en los labios, en plan "estoy de vuelta", tú..¿¿??? ¿Cómo no se te cae la cara de vergüenza?? ¿Cómo puedes enseñar, o lo que sea que les hagas a esos pobres chavales, y dormir por las noches? ¿Cómo puedes defender ideas indefendibles e inculcárselas a chavales que se van a creer toda la mierda que les sueltes? Dioses, vergüenza me da compartir profesión contigo.

Sobre estereotipos y demás fauna.

 

Hay muchísimas cosas que me joden sobremanera, como sabe cualquiera que me conozca. Ya sabéis que la paciencia no es una de mis virtudes-tengo pocas-, y que de tener una sonrisa encantadora a convertirme en el Increíble Hulk pelirrojo en ocasiones sólo media una palabra y un par de décimas de segundo.

Pero si hay una cosa que hace que ipso facto me convierta en una furia del Averno y embista cualquier cosa que se me ponga por delante, es que me tomen por gilipollas. Y encima que me lo demuestren, no puedo con ello.

Otra cosa que me revuelve los higadillos es la falta de palabra, en este caso directamente relacionada con la falta de profesionalidad.

Y otra cosa que ya me cansa es llevar siempre la razón. No sé si los amables lectores-debería decir la amable lectora, ya que sólo tengo una, Aldarilla-, conocerán una película titulada "Over the hedge", el título en español no lo conozco. Bueno, pues en ella tenemos a una simpática tortuguilla a la que le tiembla la cola (no penséis mail, gorrinones) cada vez que algo no funciona como debiera. A mi las colas, propias o ajenas, no suelen temblarme, pero tengo un estómago que me avisa de inmediato cuando algo no funciona como debiera, le hago caso siempre y pocas veces me ha fallado. Y ahora resulta que en un proyecto que llevo entre manos, al conocer a un pavo que me prometía-profesionalmente hablando- el oro y el moro, a mi estomago le dio por empezar a hacer piruetas. "Rakshilla-me dije-, ve con ojo que aquí te la meten seguro" (insisto en lo de que no penséis mal, siempre igual, hay que joderse). Pero el chaval venía con recomendaciones, parecía saber de lo que hablaba, etc., y allí que fui yo, especialista en saltar sin red, a meterme la ostia poniendo en el asador mi cara, mi reputación, y un par de cosas más que por pudor no mencionare públicamente.

Por abreviar, diré que este domingo, en un encuentro que nada tenia de fortuito, me entere por terceros de que el colega me la había metido doblada, de que mis colegas alemanes y españoles y yo estábamos jodíos y bien jodidos, y que a quien por supuesto iban a hacer picadillo por el desaguisado era a la menda. Que no cunda el pánico. Me pedí un güisqui y me dediqué a meditar sobre la situación al tiempo que iba clavando agujas en un muñequito vudú hecho con servilletas de papel. Finalmente, me dirigí personalmente al alemán que queríamos cazar para el proyecto y que se estaba ciscando en los muertos más recientes del intermediario y, con una mezcla de psicología barata, escotazo impresionante y amenazas, me lo llevé al huerto e hice que firmara el contrato que estábamos buscando y que mi intermediario casi había jodido por completo. (No es por echarme flores, pero la maniobra, vista desde la mesa de enfrente por un par de socios alemanes, me valió felicitaciones y uno de los mejores cumplidos que me han hecho en años, "Frau ****, usted sería capaz de venderle una máquina de condones al mismísimo Papa.")

El tema, que me lío siempre, es que el intermediario en cuestión es cubano. No tengo nada en contra de ellos, pero sí que tengo algo en contra de que se fomenten estereotipos en los que luego me incluyan a mí. Una, mancheguica y orgullosa de serlo, lleva lidiando durante años con los putos estereotipos de que los españoles somos gandules, sin palabra, vagos, impuntuales y gente en la que no se puede confiar. Porque me toca los cojones. Así que, manchega vaga como soy, desde hace tiempo me dejo los cuernos para cambiar esta opinión que todos los países europeos y de parte del extranjero comparten sobre nosotros. Trabajo con fechas límite y las cumplo religiosamente, intento ser más papista que el Papa (o mas alemana que los propios alemanes) en cuestiones de puntualidad, fechas de entrega, cumplimientos y demás fanfarrias, para que nadie tenga en mí una excusa para seguir con los putos estereotipos de mierda. Y aquí llega el colega este, me jode todo el chiringuito, y al comentarlo después con los socios alemanes me comentan "Es que claro, es cubano, y ... ya se sabe... con estos latinos nunca te puedes confiar."; aquí la declaración de principios les costó una charla de 10 minutos sobre la ostia que les iba a caer de mano de servidora como siguieran por ese camino, sobre los estereotipos y el mal que hacen a naciones enteras, y sobre ciertas experiencias con alemanes que aquí la menda ha tenido que haría parecer a un sevillano de Triana (ya que estamos con estereotipos) como el non plus ultra de la eficiencia y la hiperactividad. Así que no me jodan, señores.

Esto lo digo para que, en el caso improbable de que alguien me lea, intentemos entre todos quitarnos este sambenito de la picaresca española, de vagos y maleantes que todos tenemos (sobre el tema de si el sambenito es adecuado o no hablaremos en otro post), e intentemos que de una puta vez por todas nos tomen en serio, pero predicando con el ejemplo. Joder.

Se que el post es bastante caótico, se revisará, pero ahora no tengo los cuernos para figurillas poéticas, que se le va a hacer.